Padmasambhava: el guru del loto


Como llego Padmasambhava al Tíbet
En toda la región del Himalaya, a Padmasambhava se le conoce como Guru Rimpoche, el “guru enormemente apreciado” y es muy reverenciado, sobre todo entre los nyingmapa, quienes lo consideran como un segundo Buda. 

Hacia mediados del siglo VIII, el rey Trisong Detsen invitó al Tíbet al gran sabio Santarakshita, de Nalanda, para que le ayudara a difundir el Dharma. Santarakshita no pudo lograr mucho entre los tibetanos, ya que los demonios locales no paraban de destruir Samye, el monasterio que intentaba construir, de modo que le sugirió al rey invitar a Padmasambhava, el gran maestro tántrico de Urgyen, el único capaz de someter a las poderosas fuerzas animistas que dominaban aquella tierra. Padmasambhava tenía un profundo dominio de las artes de la mente. Sondeó el ambiente y conoció los nombres raíces de las oscuras fuerzas que funcionaban en la psique tibetana. Pronto las controló y las “convirtió” al Dharma para que, desde entonces, se desempeñaran como protectores del Dharma en una tierra donde las enseñanzas habrían de prosperar. 

Gran discípula de Padmasambhava
Una de las principales discípulas de Padmasambhava fue su consorte, Yeshe Tsogyal, quien antes había sido una esposa del rey Trisong Detsen. Se dice que ella es la autora de un registro sobre la vida de él, conocido como Padmasambhava Tang Yig, “Vida y liberación de Padmasambhava”. (Yeshe Tsogyal, The Life and Liberation of Padmasambhava, traducción de Tarthang Tulku et al., Dharma Publishing, Berkeley 1978). 

Vida y liberación de Padmasambhava (contexto mítico)
En ese texto podemos ver que Padmasambhava apareció por primera vez en la tierra de Udiyana (que los tibetanos llaman Urgyen), un lugar que hoy se cree que corresponde al Valle de Swat, en Pakistán. 

Sin embargo, Udiyana es, asimismo, un reino mítico que existe entre el espacio y el tiempo. En él, el bodhisatva Avalokiteshvara, al ver que Udiyana sufría de hambre y sequía, suplicó la ayuda del buda Amitaba. Éste envió un rayo de luz roja que salió de su lengua y así formó un lago en el que se abrió una flor de loto. Luego, desde su corazón proyectó la sílaba mística hrih, que apareció como un vajra dorado en el centro del loto. El vajra se transformó en un niño como de ocho años de edad, rodeado por un aura de luz con los colores del arco iris. Así fue como apareció Padmasambhava, “el que nació de un loto”. Entonces comenzó a llover y se acabaron la hambruna y la sequía. 

El rey de Udiyana adoptó al niño y lo preparó para que lo sucediera en el trono. También arregló para él una boda con una princesa real pero, cansado del mundo, el joven renunció a su hogar y a su reino. Estaba a punto de partir cuando lo acusaron de asesinar a la esposa y al hijo de un ministro, así que se esfumó del reino y llegó al Cementerio de la Alameda Helada, como dice en la Vida y Liberación de Padmasambhava. 

Después de apresurarse para arribar a la tierra de Pañchala,
el príncipe desmontó de su maravilloso corcel
y se sentó en la caverna que resguarda los preceptos de la India.
Tras el ritual de apertura del mandala del Plano de Diamante,
al cabo de siete días de conjurar, alcanzó el estado perfecto.
El huésped de los dioses de la serenidad, como el iridiscente arco del cielo,
levantó un espejo sobrenatural para que se viera el Elegido.
Al ver su cara consiguió el logro supremo y el común
y se convirtió en el Conocimiento del Receptáculo de la Vida,
exento de nacimiento y de muerte.
(Íbid., canto 22, p. 141). 


Las dakinis y el despertar de Padmasambhava 

Una vez que alcanzó el despertar, Padmasambhava permaneció en el cementerio durante cinco años, enseñando el Dharma a la multitud de dakinis. Continúa así el relato en Vida y Liberación de Padmasambhava: 

Hay una infinidad de dakinis por ver.
Algunas de ellas tienen ojos que emiten rayos de sol.
Otras hacen que retumben los truenos y montan en búfalos de agua.
Otras llevan sables y su mirada causa daño.
Otras portan cabezas de muertos, una sobre otra y montan en tigres.
Otras visten con cadáveres y montan sobre leones.
Otras devoran entrañas y montan en garudas.
Otras llevan lanzas flamígeras y montan sobre chacales.
Otras tienen cinco caras y están bañadas en un lago de sangre.
Otras en sus innumerables manos llevan a varias generaciones de seres vivos.
Otras llevan en las manos sus propias cabezas tras habérselas cortado.
Otras llevan en las manos sus propios corazones, tras habérselos arrancado.
Hay otras que se han causado heridas al abrir boquetes en sus cuerpos
para devorar sus propias entrañas e intestinos.
Hay algunas que ocultan y, sin embargo, dejan ver sus órganos sexuales
masculinos o femeninos y montan en caballo, en toro o en elefante.
(Íbid., canto 22, p. 142)



Sin temor ante la faz de la muerte, Padmasambhava anduvo errante por toda la India, meditando en los campos de cremación y aprendiendo todo cuanto podía sobre filosofía, astrología, curación, poesía y todas las demás artes y ciencias. Dominó pronto el canon budista y fue iniciado en las doctrinas secretas del tantra. Aunque exteriormente aparecía como un monje de cabeza rapada y manto amarillo, de manera interior vivía dentro de luminosos mandalas tántricos conviviendo con dakinis.

El regreso de Padmasambhava a Udiyana
Un día, por fin, regresó a Udiyana con su consorte, la princesa Mandarava. El rey y sus ministros lo reconocieron y lo condenaron a arder vivo en la hoguera. Durante tres semanas salió humo de aquel lugar pero cuando el rey fue a inspeccionar no encontró una pira ardiendo lentamente sino un enorme lago en el que, sobre una flor de loto gigante, bailaban unidos Padmasambhava y Mandarava. El rey le suplicó a Padmasambhava que le enseñara el Dharma y Padmasambhava permaneció en Udiyana 13 años, antes de retomar su estilo de vida itinerante y asentarse, al fin, en Bodh Gaya. Fue aquí donde recibió la invitación de Trisong Detsen para ayudar a Santarakshita en el Tíbet.

El encuentro de Padmasambhava con el rey
Cuando Padmasambhava llegó, el rey y su corte salieron para encontrarse con el guru. En la Vida y Liberación de Padmasambhava se describe así:

Padmasambhava, el grandioso de Udiyana, reflexionó:
“No he nacido de un útero. Nací por aparición.
El rey nació de un útero, de modo que, por nacimiento, es mayor mi grandeza.
En este instante la Ley de Udiyana recae sobre su reino.
Este rey de un Tíbet corrupto es grande debido al linaje de su padre
Pero, ¿quienes somos nosotros, él y yo? Su mente está sumergida en la oscuridad,
En tanto que yo me he adiestrado en los cinco reinos del conocimiento,
un buda en una sola vida, exento del nacimiento y de la muerte.
Me invita a venir porque me necesita.
Ya este rey se ha postrado ante mí.
¿Debo corresponder a su postración de la misma manera o no?
Si lo hago, la majestad de la Doctrina se verá menoscabada.
Si no lo hago, él se enfurecerá porque es el rey.
No obstante, por mucha que sea su grandeza, no puedo postrarme ante él”.

Mientras, el rey Trisong Detsen pensaba para sí:
“Soy el soberano que reina sobre todas las negras cabezas del Tíbet.
El bodhisatva abad ya me ha manifestado sus respetos.
El guru también habrá de postrarse ante mí”.
Así que, no muy dispuesto a dejar que se alargara ese primer saludo, permaneció de pie dudando un instante.

Aquí, el guru canto su grandeza y su nobleza:
“Los budas de los tres tiempos pasaron por la puerta del útero.
De ellos es el conocimiento y el mérito, tres veces acumulado de un modo innumerable pero yo soy el buda Padmasambhava Jungnay que brotó del loto.
Mías son las instrucciones que horadan los elevados conceptos sobre el Dharma.
Poseo los preceptos de las escrituras tántricas.
Explico de manera exhaustiva y clara lo que distingue a todos los vehículos...

“Soy Padmasambhava, el Pequeño.
Mías son las instrucciones del éxtasis de la Doctrina que se despierta del sueño.
Mientras en los tres reinos mueren los seres transitorios
evoco ese yoga glorioso, receptáculo del conocimiento de la vida.

“Soy Padmasambhava, el que no muere.
Mías son las instrucciones para la vida diamantina de la Doctrina.
No dependo de los cuatro elementos externos
ni levanto una morada para el cuerpo interior de carne y sangre.

“Soy Padmasambhava, el que no nace.
Mías son las instrucciones del gran sello de la Doctrina.
Mi cuerpo de diamante jamás decaerá
porque mi mente, ya despierta, es lucidez perenne.

“Soy Padmasambhava, el que no tiene edad.
Mías son las instrucciones del Dharma que apacigua el sufrimiento
de aquéllos cuya vitalidad cede con la enfermedad
y cuya espléndida apariencia ha sido abatida por la circunstancia.

“Soy Padmasambhava, el que no padece de enfermedad.
Mías son las instrucciones de la gran perfección del Dharma.

“Y a ti, rey del Tíbet bárbaro,
rey del país que carece de virtud,
te circundan hombres toscos y ogros,
te fías del hambre que sufren tus siervos
y ni la alegría ni el buen humor son tuyos.
Tus reinas son rakshasi con forma humana,
van envueltas en bellas prendas demoníacas de color púrpura,
el sándalo, la turquesa y el oro las adornan
pero les faltan el corazón y la mente.

“Eres un rey, tus pulmones se inflan,
es grande tu poder y tu hígado se siente satisfecho.
Con cetro en mano te levantas altivo
pero yo, señor, no me postraré ante ti
y sin embargo, de acuerdo con los votos que he pronunciado
he llegado al corazón del Tíbet y aquí me quedaré.
Gran rey, testigos, ¿no es verdad que aquí estoy?”.

Así habló, giró las manos y de sus dedos brotó
una llama milagrosa que chamuscó las ropas del rey.
Éste, junto con sus ministros y cortesanos,
sin poder oponer más resistencia,
se inclinaron todos a la vez y se postraron,
como si una guadaña los hubiera segado.
(Íbid., canto 61, pp. 377-383)


Padmasambhava subyuga a las deidades locales del antiguo Tíbet

Padmasambhava viajó por todo el Tíbet subyugando a las deidades locales y haciéndoles jurar que protegerían y servirían al Dharma. En el Monasterio de Samye integró a los demonios locales como trabajadores nocturnos y consiguió que el rey de los nagas contribuyera con los costos del monasterio. Así se describe: 

Entonces, el guru dijo, 

“Aún no hay un juramento que contenga a las mentes de los nagas.
Todos ellos se sublevan con hostilidad e irrumpe aquí la falta de comprensión”.
El rey deploró la insistencia de Padmasambhava en someter a los nagas:
“Apenas se ha construido la mitad del monasterio
y se han consumido ya los recursos reales. ¿Qué podemos hacer?”.
A esto contestó el guru, “Hay una manera.
¡Que el rey Trisong Detsen se alíe con el rey de los nagas!
Yo llevaré a cabo esa unión entre ambos”. 

El guru lo condujo hasta la orilla del gran lago de Malgro
y ocultó al rey, los ministros y los súbditos en uno de los dos valles.
Cerca del lago levantó una tienda de seda
y permaneció ahí tres días en meditación.
En la mañana apareció una mujer maravillosa: 

“¿Qué ha venido a hacer al lago el guru?”.
“Es menester que el rey de hombres Trisong Detsen
y el rey naga, Nanda, establezcan una alianza.
Aún no está terminado el monasterio del rey.
“¡Es imperioso que los nâgas presten su ayuda!”.
Una vez transmitido el mensaje
apareció una gran serpiente dos días después, por la mañana
y agitó las aguas. Se desbordó oro por todas las orillas del lago.
El soberano animó a sus súbditos y les pidió que lo recogieran.
(Íbid., canto 62, p. 388) 




El monasterio de Samye y los primeros siete bhikkhus
Padmasambhava no destruyó la antigua cultura animista del Tíbet, sino que la transformó al vincularla con una aspiración dhármica hacia la iluminación. Cuando Samye estuvo terminado, en el año 779 de nuestra era, Santarakshita ordenó a los primeros siete bhikkhus tibetanos y estableció una sangha monástica. Entonces, él y Padmasambhava consideraron la idea de emprender la enorme tarea de traducir todo el canon budista, del sánscrito y el chino al tibetano. 

Fascinantes secretos de Padmasambhava
Como vio que la gente aún no estaba lista para algunas de las prácticas y doctrinas que deseaba impartir, Padmasambhava inscribió varios textos esotéricos en una escritura tersa densamente codificada y los escondió en templos, cuevas y en las hendiduras de las montañas. Entonces predijo que sus discípulos retornarían en vidas futuras para revelar esas enseñanzas “terma” cuando el tiempo fuera propicio. Uno de los más conocidos termas es el Bardo thodol o Libro tibetano de los muertos. 

A pesar de algunas oposiciones ocasionales por parte de movimientos reformistas, la tradición nyingma de maestros, nada convencionales y, a veces, tampoco monásticos que se dice que estableció Padmasambhava, ésta ha florecido en toda la región del Himalaya a lo largo de doce siglos. Sus devotos aún siguen invocando al Grandiosamente Preciado Guru: 

Hung.
Al noroeste de la tierra de Urgyen, 
sobre el cáliz de una flor de loto, 
¡oh, excelso! La perfección más sublime ha sido alcanzada.
Así lo afirma Padmasambhava. 
¡Oh, tú que estás rodeado de un séquito de dakinis,
siguiendo tu ejemplo me esforzaré!
¡Ven, por favor, a darme tu bendición! 

Padmasambhava es el fundador de la escuela nyingma del budismo tibetano. 

Fuente: Teachers of Enlightenment, Kulananda, Windhorse Publications.

Ejercicio de respiracion: "Respiracion Saludable"


Todo el que entra en el muro sin puerta del Zen tiene una historia que contar. La mía empieza una tarde de verano cuando recibí la llamada de un amigo que se había mudado recientemente a otro estado. "He encontrado a una sacerdotisa budista que enseña Zen -me dijo-." "La noche pasada me dio un ejercicio pranayama llamado Respiración Saludable." Inmediatamente me vi interesado. Tenía una cuestionable afición, coleccionaba ejercicios de meditación. No era maestro de ninguno, pero igualmente me sentía orgulloso de mi colección. "¡Cuéntame -le dije con ávido entusiasmo-!" Hablamos un rato y después probé a realizarlo. Al día siguiente seguía exasperado por mis fútiles esfuerzos. Llamé a mi amigo y me lamenté. "¡Es un ejercicio duro!" "No se supone que sea fácil -me dijo-. Tan solo hazlo." Anteriormente había probado muchos tipos de ejercicios respiratorios, pero ninguno resultó ser tan seductor como la Respiración Saludable. Su total simplicidad e inesperada dificultad me hizo pensar que debía de tener algo. No fue hasta años más tarde que saqué la Respiración Saludable de mi precioso baúl de ejercicios pranayama, y se convirtió en el único al que dedicaría mi esfuerzo. Tardé ese lapso de años en desarrollar la Actitud Correcta que sería necesaria para hacer funcionar el ejercicio.

La Respiración Saludable es todo lo que necesitamos para entrar en el Zen. Todo el que pueda respirar puede hacerlo: no requiere un conocimiento especial de sutras o filosofía, y no necesita un entorno especial como una sala de meditación, un monasterio o un templo; todo lo que requiere es la Actitud Correcta. En vez de explicar los detalles de cómo se realiza la Respiración Saludable (esto se explica en profundidad en el capítulo 10 de El Séptimo Mundo del Budismo Chan), parece necesario explicar por qué la hacemos y describir los requisitos esenciales que debemos establecer antes de afrontarla.

Obstáculos

El aprendizaje empieza por el comienzo. Así como un profesor de matemáticas no intentaría nunca enseñar cálculo a un estudiante que no hubiera aprendido los principios rudimentarios de álgebra, un Maestro Zen no consideraría introducir meditaciones avanzadas a un estudiante que no haya aprendido primero a controlar la respiración. Cuando la gente cuenta que ha empleado años en practicar sin éxito una variedad de ejercicios de meditación, recuerdo mis propias experiencias y le digo que haga como yo hice: volver al comienzo y perfeccionar la Respiración Saludable. Hasta que se domina completamente la respiración hay pocas oportunidades de éxito con otras disciplinas de meditación, y permanecemos, inconscientemente, hundidos en el fango del Zen de los seis mundos, frustrados en nuestros esfuerzos y desilusionados con nuestro camino.

El escurridizo ego es inevitablemente el mayor obstáculo. Cuando patalea nos retorcemos como un pez fuera del agua. "¿Por qué debo hacerlo?" "¿Por qué no puedo realizar alguna otra práctica?" "¡No tengo tiempo para hacerlo!" "¿Puedo cambiar el ratio de 1:4:2 a 1:4:3?" "¡No tengo la energía!" "¡Tengo que llevar la colada a la secadora!" Nos escabullimos cuando nos enfrentamos a algo que no queremos hacer - a cada momento nuestra fe en la práctica se ve minada por el subversivo ego. ¿Por qué una práctica tan simple como respirar rítmicamente crea tanta resistencia y cómo puede superarse? Tener la Actitud Correcta requiere una fe incuestionable y una dedicación a la práctica con el propósito de tener éxito. Si no sabemos adónde vamos, ¿no preguntamos el camino? Y si se nos dice que sigamos recto y que en el segundo semáforo giremos a la izquierda, ¿no lo haríamos incondicionalmente? Esto es todo lo que significa la "Actitud Correcta": seguir las instrucciones de buena gana, sin resistencia, con fe en que haciéndolo así llegaremos a nuestro destino.

Cuando nos encontramos luchando con la práctica, fabricando excusas para no llevarla a cabo, queriendo alterar el ratio o modificándola a nuestra manera, debemos reconocer que estamos escabulléndonos - inventando formas de evitar hacer el trabajo necesario. La Actitud Correcta significa no ceder a nuestros deseos sino afrontar la práctica como si nuestra vida dependiera de ello. A menudo le digo a la gente que se imagine a alguien apuntándole con una pistola en la cabeza - la energía y devoción hacia la práctica que esta imaginería puede inducir es lo que necesitamos para tener éxito. Hay una historia de un señor de la guerra, que mientras visitaba a su viejo Maestro Zen, escuchó a un novicio lamentarse de que no era capaz de concentrarse. "¿Podría resolver este problema por usted, Maestro -preguntó el señor de la guerra-?" "¡Sí, por favor -contestó felizmente el maestro-!" El señor de la guerra fue a por una taza y la llenó de agua hasta el borde. Le pasó la taza al novicio y le dijo: "Da vueltas al patio llevando esta taza de agua. Mientras lo haces, seis de mis mejores arqueros estarán listos para dispararte si derramas aunque sea solo una gota." El novicio aprendió a concentrarse rápidamente.

Cuando realizamos cualquier práctica Chan de forma pasiva, esperando a que nos suceda algo misterioso, perdemos el tiempo y solo tenemos éxito en frustrarnos. Entonces, tras breve tiempo, nos damos por vencidos. Permitiendo complacernos en la holgazanería, no dejamos de dar vueltas a la montaña. No podemos tener éxito en ninguna meditación o práctica pranayama mientras no nos entreguemos a ella al 100% con nuestro corazón, nuestra mente y nuestro cuerpo.

Ocasionalmente puede haber un obstáculo físico como una subyacente condición médica que se manifieste en el sistema respiratorio o en el cardiopulmonar. En este caso debe consultarse a un médico antes de intentar el ejercicio. Si el devoto fuma o daña su aparato respiratorio con drogas, la primera vez que se afronta la Respiración Saludable pueden aparecer problemas relacionados con respiración entrecortada o acompañada de silbidos. Si existen adiciones al tabaco (u otras drogas), o anhelos de cualquier clase, estos se difuminarán naturalmente y eventualmente desaparecerán si se practica la Respiración Saludable correcta y regularmente.

Efectos de la Respiración Saludable
La Respiración Saludable trabaja a tres niveles: el psicológico, el fisiológico, y el espiritual. Al principio estos tres niveles están interconectados como los hilos de una cuerda, cada uno depende de los otros para la fuerza, cada uno se hace más fuerte a medida que los demás se fortalecen. Cuando la práctica de la Respiración Saludable crece y madura, esta cuerda se vuelve más como un sedal de pesca monofilamento. Cuando los "componentes" psicológico/fisiológico/espiritual se unen en uno entramos en la gozosa ruptura de la meditación.

Efectos psicológicos

La psicología depende de la existencia de un ego - una arbitraria fuerza de voluntad autónoma, auto-concebida y auto-creada. Cuando esta creación se agita nos volvemos deprimidos, furiosos, temerosos y ansiosos. El proceso de derrotar al ego produce esta agitación asaltándolo con la posibilidad de la extinción - algo a lo que el ego se opone ferozmente. Por esta razón el inicio de un régimen de Respiración Saludable puede provocar una ansiedad o depresión temporales. Cuando esto ocurre debemos comprender la relación causa-efecto y dejar que los efectos negativos se vayan tan fácilmente como aparecen; nuestra fuerza de voluntad es el único poder que el ego no puede resistir. Cuando sucumbimos al deseo del ego de una existencia segura, renunciamos a dominar nuestras vidas y caemos más profundamente en los confines del dominio ilusorio y samsárico del ego. Pero con una fuerte voluntad, pasamos a través de estos desagradables episodios de inseguridad psicológica, ganando cada vez en fortaleza. Con una práctica continuada nos volvemos inmunes ante cualquier situación de estrés psicológico, nace un nuevo poder de voluntad que puede identificar y extinguir cualquier estado mental no deseado con un esfuerzo insignificante.

Efectos físicos

Como todos sabemos en esta edad moderna, el cuerpo-mente es un sistema fuertemente interconectado - cambiar una parte del sistema influencia a todas las demás - así que no es sorprendente que una práctica regular de la Respiración Saludable ofrezca cambios beneficiosos a cada parte del cuerpo-mente. A medida que la mente se aquieta por el ejercicio de respiración lenta, el cerebro mejora su capacidad para regular la serotonina (c.f. Bujatti, M. and Reiderer, P., Journal of Neural Transmission 39: 257-267, 1976) y otros químicos responsables de controlar nuestra bioquímica: dormimos mejor, nuestro humor mejora, y nos volvemos más calmos y menos agitados. Además, los músculos se relajan, los sistemas cardiovascular y pulmonar se vuelven más fuertes y saludables, el aguante psicológico y la estamina se incrementan, mejora la digestión, y se expanden la capacidad mental de concentración y la memoria. Solo toma unos pocos días de práctica dedicada comenzar a realizar todos estos efectos.

Efectos espirituales

Todos somos seres espirituales por naturaleza, así que, en realidad, no hay nada espiritual que ganar con la práctica de la Respiración Saludable. Es decir, no hay nada que ganar que no poseamos ya. Lo que hacemos tiene que ganar el despertar de nuestra naturaleza espiritual. Con devoción religiosa hacia el ejercicio de la Respiración Saludable podemos ganar esa penetración; un evento que llamamos satori - una gestalt, una realización repentina de nuestra pura, libre y no-dualística naturaleza como seres humanos. Cuanto esto sucede vemos repentinamente al ego como una ilusión arbitraria y vemos, con claridad, lo que queda: nuestra Naturaleza Verdadera, o Naturaleza Búdica. Como un holograma, el todo está contenido en cada parte, pero hasta que se calme la mente y descanse el cuerpo, vemos con una mente que se lanza en todas las direcciones, creando distinciones de forma, sonido, olor, gusto, tacto, y pensamiento. Solo vemos las partes y no el todo.

Para la gente que es nueva en el Zen, la Respiración Saludable es un excelente lugar para empezar una práctica. Y para aquellos que han empleado muchos años estudiando Zen o han practicado una variedad de ejercicios sin un progreso significante, la Respiración Saludable es un excelente lugar al que volver. Incluso los adeptos utilizan la Respiración Saludable para comenzar su práctica, porque saben que rápidamente equilibrará su cuerpo-mente y preparará el camino de entrada en profundos estados de meditación.

Como recordaremos, la Respiración Saludable se desarrolla en tres partes, en un patrón cuidadosamente regulado al que nos referimos como "1:4:2": una inhalación(1), un retención(4), y una exhalación(2). Esto significa que la respiración se mantiene cuatro veces la cantidad de tiempo tomada por la inhalación, y que la exhalación toma el doble de tiempo que la inhalación. Cuando comenzamos la práctica por vez primera, podemos usar una serie de 4:16:8, donde cada cuenta es un segundo. Entonces, a medida que la respiración se hace más fuerte y duradera, podemos cambiar a series de 6:24:12, y más tarde a 8:32:16, etc. A medida que trabajamos con la Respiración Saludable, aumentamos gradualmente el número de cuentas para duraciones cada vez mayores, manteniendo el mismo ratio y las cuentas de un segundo. Se puede utilizar un reloj audible para medir el tiempo en intervalos de un segundo, o, si se puede sentir o escuchar el pulso del corazón, se puede utilizar en su lugar. Cuando realizamos la práctica, detenerse para admirar los resultados no es una opción: una concentración continuamente focalizada en la cuenta es esencial. Con el Recto Esfuerzo y la Actitud Correcta, en un corto espacio de tiempo - días o semanas - empezaremos a notar sutiles cambios en el humor y la energía física, y nuestra conducta se volverá más calma y sosegada. Este es el poder del más simple de los ejercicios pranayama, un ejercicio que prepara el terreno para todas las prácticas Chan subsecuentes.

BONSHO – LA GRAN CAMPANA DE LA PAZ


Bonsho – la campana que hacia todas las direcciones envía su mensaje de paz.
El sonido de una campana Bonsho, como aquella que se acaba de inaugurar en el templo Busshinji, en realidad es mucho más que un mensaje de paz. En realidad es la misma voz de Buda Shakyamuni que suena y que nos recuerda en ese mismo instante en el que la escuchamos que no existe separación alguna entre nosotros y los demás. Así el sonido de un Bonsho puede significar a quien le escucha de corazón, el experimentar y vivenciar el hecho de que todos los fenómenos y todos los seres y cosas son el yo. Un yo que nos enseña que cuando todas las cosas y seres son el yo, el despertar existe solo porque existe la delusión. Una verdad que por una parte nos ayuda a reconocer que todo el universo es el yo pero que también nos enseña humildad. Humildad porque nos indica claramente que solo aprendemos a ser responsables en cuanto a nosotros y a los demás, si hemos realizado la unión entre el yo y los demás.
El sonido de un Bonsho es el autentico Dharma que se acaba de manifestar.
Esta es la conclusión a la que llegamos cuando después de haber escuchado verdaderamente un Bonsho sonar y comenzamos a observar cualquier fenómeno social. Pues cuando nos ponemos a observar la vida en comunidad, claramente podemos ver que observamos un fenómeno social, lo analizamos y lo comprendemos pero todo esto no significa que verdaderamente hayamos comprendido lo que este fenómeno es de verdad. Pues de lo contrario veríamos por una parte con claridad lo valiosa que es la armonía dentro de una comunidad y por otro lado comprenderíamos que fenómenos como la discriminación social, o las dictaduras o el apartheid no son fenómenos que son ajenos al yo. E incluso podemos ir incluso un paso más allá y decir que el sonido de una campana de la paz nos recuerda en el mismo instante en el cual la escuchamos tocar que mientras no se haya realizado la más alta verdad, el apartheid, las dictaduras así como todo tipo de abuso del poder, lo encontraremos hasta en el mas noble o puro sentimiento de nuestro propio interior. Llegamos a esta conclusión, tomando en cuenta que somos humanos y que lo que nos caracteriza, el pensar y la conciencia, crean constantemente conceptos para interpretar el mundo que nos rodea y porque el categorizar implica discriminar. Y más allá podríamos incluso concluir que dado que el pensar y el idioma implican un cierto grado de discriminación al crear conceptos y calificar, la discriminación sea algo con lo que debemos aprender a vivir. Un pensamiento del cual algunos practicantes lamentablemente incluso derivan que ya que solo la iluminación libera de la discriminación, se puede discriminar libremente hasta que la iluminación nos libere de nuestra confusión. Una conclusión que nos dice una vez más que solo el hecho de practicar alguna Vía espiritual esto no significa que estemos liberados de la delusión. Pues hay que tener claro que la ley del Karma infaliblemente existe y además esta exclama con tanta claridad como la campana de la paz: quien fomenta la discriminación, por mas que se esfuerce, comete el mal y tarde o temprano, caerá.
La vibraciones de la campana de la paz alcanzan hasta el ultimo vinculo del ser.
Se dice que cuando escuchamos el sonido de la campana de la paz claramente podemos comprender la delusión que significa afirmar que existimos como seres separados de los demás. Una comprensión que nos da fuerza para levantarnos si el momento lo requiere y exclamar: ¡prefiero el infierno a un paraíso xenofóbico que se basa en la discriminación! Pues esto es lo que nos enseña el sonido de un Bonsho también: el paraíso jamás podría ser un lugar donde se separa por cualquier razón, sea de genero, racial o social o porque pensamos que alguien no pertenece a nuestra religión. Pues el sonido de la campana de la paz le dice a toda persona que practica de manera honesta su tradición: la verdad puede ser enseñada y el verdadero dialogo existe, solo y justo porque siguen existiendo aquellas personas que se levantan ante la mentira y la injusticia y saben actuar de acuerdo a la verdad. Muchas veces cuando se habla del dialogo interreligioso se discute sobre lo que nos diferencia pero también se habla de lo que entre nosotros es similar. Esto lo demuestran ya conceptos básicos como el infierno y el paraíso que ilustran también en el Budismo la ley de causa y condición. Una ley que nos enseña entre otras cosas que ignorarla significaria condenarnos a nosotros mismos porque jamas llegariamos a comprender que el infierno en el exterior existe porque tenemos un infierno en el interior y por otra parte que el paraíso existe cuando nos resistimos a practicar el mal y fomentamos la paz.

El sonido de un Bonsho traspasa toda frontera sea interior o exterior.
Y de esta manera nos ayuda a comprender que el dialogo interreligioso también implica responsabilidad. Responsabilidad frente a los demás y frente a nosotros mismos pues no existe separación entre nosotros y los demás. Y a partir de la comprensión budista tal vez sea esta la única y mas importante responsabilidad que tiene cualquier practicante del Zen: el aprender a escuchar un Bonsho de verdad. Pues cuando llegamos a escuchar un Bonsho de verdad, toda diferenciación se diluye como cualquier concepto más y automática y naturalmente anteponemos la unión. Y al anteponer la unión vamos mucho más allá de la separación o la discriminación dado que en todo fenómeno vemos el Bonsho, aquella campana que en todas la direcciones y a través de todos los tiempos lanza su sonido de paz y que repite en todo instante y cualquier lugar a Shakyamuni y su voz que exclama:
GATE GATE ● PARAGATE
PARASAMGATE ● BODHI SVAHA

Id, id, id juntos. Id juntos más allá del más allá hasta la liberación última.
Fuente: http://www.sotozen.cl/bonsho-la-gran-campana-de-la-paz/

¿Qué es la mente?


De acuerdo con el budismo, la mente incluye todos los tipos de actividad mental: pensamientos, emociones, estar feliz o infeliz, ver imágenes, escuchar sonidos y demás.

La mente es un objeto difícil de definir. Diversos idiomas la conceptualizan de manera distinta, de tal forma que las palabras que utilizan diferentes idiomas no corresponden unas con otras. La palabra francesa para mente, esprit, por ejemplo, también significa espíritu, y la palabra alemana Geist no sólo significa espíritu sino también fantasma, e incluso se utiliza en la expresión Espíritu Santo. Así, no es de sorprender que el término budista original para “mente”, en sánscrito chitta, tenga una amplia gama de significados.


Las lenguas europeas diferencian claramente entre la mente y el corazón, el intelecto y los sentimientos. Al lado intelectual y racional le llaman “mente” y al lado emocional e intuitivo le llaman “corazón”, algo que es muy distinto de mente. Muchos occidentales dirían que, aunque un perro tiene emociones, carece de mente, pero el budismo no hace una separación tan amplia entre el intelecto y las emociones. En lugar de ello, incorpora ambas funciones en la palabra chitta y también incluye la percepción sensorial, el pensamiento verbal y abstracto, las sensaciones de felicidad e infelicidad, la atención, el interés, la concentración y más.

Básicamente, cuando el budismo habla sobre mente, se refiere a todo tipo de actividad mental. El enfoque no se centra en la base física de la actividad mental (el cerebro, el sistema nervioso, las hormonas y demás) ni en la actividad química o eléctrica relacionada con la cognición, aunque el análisis budista no los niega. No niega la existencia del aspecto físico, que por supuesto existe y participa de forma integral. Por otro lado, la mente no se refiere a alguna “cosa” inmaterial que habita en el cerebro y que produce su actividad. El budismo jamás afirma eso. En lugar de ello, la actividad mental puede ser descrita desde muchos puntos de vista, y el budismo la aborda desde la experiencia subjetiva.

El budismo no propone un inconsciente colectivo o una mente universal; la mente siempre es individual. La mente es la experiencia individual y subjetiva de algo, y ese “algo” es siempre cambiante: a cada momento experimentamos algo diferente. Además, nuestra actividad mental siempre es continua, sin interrupciones. La actividad mental siempre está ocurriendo, sea de forma consciente, subconsciente o inconsciente.
¿Qué es la actividad mental?

Si la actividad mental significa la experiencia individual y subjetiva de algo, ¿qué significa experimentar algo, por ejemplo, enojo? Significa el surgimiento del enojo y el sentirlo. No surge primero el enojo y luego lo sentimos; suceden al mismo tiempo. Juntos, describen un evento en la corriente continua de nuestra experiencia subjetiva de la vida. Esto es la actividad mental. Con respecto a quién experimenta el enojo, bueno, lo estoy experimentando yo, no tú. Pero no se trata de que haya un “yo” separado presionando un botón en la máquina llamada “mente”, que haga surgir el enojo. Simplemente soy parte de esa experiencia.





Lo mismo sucede cuando vemos algo. Por ejemplo, si describimos desde un punto de vista científico qué es lo que sucede cuando vemos una manzana: rayos de luz entran a nuestros ojos a través de la córnea y se encuentran con las células fotorreceptoras de la retina. Ésto dispara impulsos eléctricos en el nervio óptico, el cual, a través de moléculas neurotransmisoras, transmite la información óptica a la corteza visual del cerebro, en donde es procesada. La experiencia subjetiva de este procesamiento es el surgimiento del holograma mental de una manzana. Sin embargo, la mente no es un espacio vacío que está en algún lugar del cerebro en el que surge el holograma de la manzana, como se sugiere en la expresión “tener algo en mente”.

La actividad mental siempre involucra dar surgimiento a un holograma mental, pero no debemos limitar la analogía del holograma sólo a lo visual. Los hologramas mentales pueden ser representaciones de lo visible, sonidos, olores, sabores, sensaciones físicas, e incluso de los contenidos verbales y sensoriales de nuestros pensamientos, la imaginación y los sueños. La imagen del surgimiento de un holograma mental también puede describir el surgimiento de emociones y niveles de felicidad e infelicidad, sobre la base de la secreción de hormonas de diversas partes del cerebro. En cualquier momento, el contenido del holograma mental que cualquiera experimenta es un complejo de muchos factores: un objeto tal como algo visible o un pensamiento, una combinación de emociones y cierto nivel de felicidad o infelicidad.
Así, la mente no puede reducirse al cerebro, sino que es una forma de describir la actividad cerebral desde una perspectiva experiencial y subjetiva.

Debe existir algo además de la base física que explique la experiencia subjetiva, y ésto es a lo que el budismo llama “mente”. Sin embargo, el budismo lo afirma sin sugerir que la “mente” sea una “cosa” misteriosa, inmaterial, que se puede encontrar dentro del cerebro.


El punto de encuentro entre la neurociencia y el budismo


Desde la inauguración del Instituto Mente y Vida en 1987 por el Dalai Lama y el neurocientífico chileno Francisco Varela, equipos internaciones de científicos y consumados maestros budistas han explorado la interrelación entre la mente y el cerebro. En tales instituciones, tales como el Centro Davis de la Universidad de California para la Mente y el Cerebro, el Centro para la Investigación de las Mentes Saludables del Centro Waisman y la Universidad de Wisconsin-Madison, los neurocientíficos han monitoreado la actividad cerebral tanto de meditadores principiantes como avanzados. Los resultados de sus estudios han revelado que la práctica meditativa sostenida en la generación de la compasión, la atención y la concentración, afecta la neuroplasticidad cerebral. Forja nuevas vías y conexiones neuronales.

Empresas conjuntas como éstas son el sello de lo que el Dalai Lama llama budismo del siglo XXI. Con tal tradición, los descubrimientos de la ciencia occidental y del budismo se complementan y enriquecen mutuamente, en beneficio del mundo.
Resumen

Si por “mente” entendemos la actividad mental de experimentar cosas en la vida, esto implica que lo que experimentamos y cómo lo experimentamos cambia a cada momento. El budismo enseña que no somos víctimas a merced de aquello a lo que la vida nos arroje. En lugar de ello, jugamos un papel integral en qué y cómo experimentamos en la vida. Así como podemos cambiar lo que experimentamos externamente, como los canales de la televisión, podemos cambiar el canal interno de cómo experimentamos lo que sucede a nuestro alrededor. Para hacerlo, primero necesitamos darnos cuenta de que podemos influir en nuestros estados mentales, que necesitamos aprender cómo hacerlo y, finalmente, que necesitamos entrenarnos para ser capaces de hacerlo sin esfuerzo alguno.

¿Qué es el budismo?


El budismo es un conjunto de métodos que nos ayudan a desarrollar todo nuestro potencial humano al entender la naturaleza de la realidad.

Fundado hace 2,500 años en la India por Siddhartha Gautama, mejor conocido como Buda, el budismo se extendió a lo largo de Asia y hoy en día es la cuarta religión más grande del mundo. El Buda pasó la mayor parte de su vida enseñando los métodos para el despertar que había alcanzado, de tal forma que otros también pudieran convertirse en budas iluminados. Se dio cuenta de que, aunque todos son iguales en su habilidad para convertirse en budas, las personas también difieren considerablemente en sus preferencias, intereses y talentos. Así, respetando esto, enseñó una amplia variedad de formas de superar las propias limitaciones y desarrollar plenamente el propio potencial.

En cada cultura que adoptó el budismo se enfatizaron diferentes aspectos y, a pesar de que existen muchas formas de budismo, todas comparten sus enseñanzas básicas.

Las enseñanzas budistas básicas: Las cuatro verdades nobles

La enseñanza principal del Buda es conocida como Las Cuatro Verdades Nobles, que son cuatro hechos que son vistos como verdaderos por los seres altamente realizados:

Primera Verdad Noble: Problemas Verdaderos

Aunque ciertamente hay muchas alegrías que podemos disfrutar en la vida, todos los seres enfrentan problemas, desde el más pequeño insecto, pasando por las personas sin hogar, hasta un multimillonario. Entre el nacimiento y la muerte, envejecemos, enfermamos y nuestros seres queridos mueren. Enfrentamos la frustración y la decepción al no obtener lo que queremos o al encontrarnos con lo que no queremos.

Segunda Verdad Noble: Causa Verdadera de los Problemas

Nuestros problemas surgen de causas y condiciones complejas, pero el Buda dijo que la causa última es nuestra ignorancia de la realidad: la forma en que nuestra mente proyecta formas imposibles de existencia sobre nosotros mismos y sobre todos y todo lo demás.

Tercera Verdad Noble: Cesación Verdadera de los Problemas

El Buda vio que era posible deshacerse de todos nuestros problemas de tal forma que nunca tengamos que experimentarlos de nuevo, al destruir su causa: nuestra propia ignorancia.

Cuarta Verdad Noble: La Verdadera Mente que es el Camino

Los problemas se detienen cuando eliminamos la ignorancia, al entender la realidad de forma correcta. Esto lo hacemos al darnos cuenta de que todos están interconectados y son interdependientes. Sobre esta base, desarrollamos amor y compasión por todos los seres de forma igualitaria. Una vez que hemos eliminado nuestra confusión acerca de cómo existimos nosotros y cómo existen los demás, somos capaces de actuar de forma beneficiosa para nosotros mismos y para los demás.

La variedad de las enseñanzas del Buda

El Dalai Lama hace una distinción del budismo en tres aspectos:

Ciencia budista de la mente: cómo operan la percepción, el pensamiento y las emociones desde la perspectiva de la experiencia subjetiva.

Filosofía budista
: ética y lógica, y el entendimiento que el budismo tiene de la realidad.

Religión budista: creencia en las vidas pasadas y futuras, el karma, los rituales y las aspiraciones.

La ciencia budista complementa a la neurociencia moderna al proveer un extenso mapa de las diversas funciones cognitivas de la mente, incluyendo la sensopercepción, la concentración, la atención, la presencia mental y la memoria, y nuestras emociones, tanto positivas como negativas. A través de forjar vías neuronales positivas, podemos fortalecer nuestras habilidades beneficiosas.
El pensamiento budista se apoya más en la investigación que en la fe, de tal forma que los descubrimientos científicos son muy útiles para el pensamiento budista. – El Decimocuarto Dalai Lama

En un nivel físico, la ciencia budista también abarca sistemas médicos sofisticados que incluyen tratamientos para numerosas enfermedades. A nivel externo, presenta un análisis detallado de la materia y la energía, el cual tiene muchas similitudes con la física cuántica. También aborda el origen, la vida y el fin del universo, afirmando una corriente de universos que preceden al actual, sin principio.

La filosofía budista aborda temas tales como la interdependencia, la relatividad y la causalidad. Presenta un detallado sistema lógico, basado en la teoría de conjuntos y el debate, los cuales nos ayudan a entender las proyecciones erróneas de nuestra mente.

La ética budista está basada en el darse cuenta que discrimina entre lo que es de beneficio y lo que es dañino, tanto para nosotros mismos como para los demás.
Sin importar si somos creyentes o agnósticos, sea que creamos en Dios o en el karma, todos podemos seguir valores éticos. – El Decimocuarto Dalai Lama

Implica apreciar y desarrollar los valores humanos básicos de la amabilidad, la honestidad, la generosidad y la paciencia, mientras se hacen tantos esfuerzos como sea posible para no dañar a los demás.

La religión budista aborda temas como el karma, las vidas pasadas y futuras, el mecanismo del renacimiento, la liberación del renacimiento y el logro de la iluminación. Incluye prácticas tales como cantos, meditaciones y plegarias o aspiraciones. No existe ni un solo libro sagrado en el budismo, como una “biblia budista”, dado que cada tradición tiene sus propios textos basados en las enseñanzas originales. Muchos de los textos de la tradición tibetana pueden encontrarse en la sección Textos Originales.

Las personas pueden hacer aspiraciones y plegarias en cualquier momento y en cualquier lugar, aunque muchas eligen hacerlo en templos o frente a altares que disponen en sus hogares. El objetivo de las aspiraciones no es que se nos concedan deseos, sino despertar nuestra propia fortaleza, sabiduría y compasión internas.

[Ver: Cómo desarrollar la compasión]

No hay restricciones alimenticias, pero la mayoría de los maestros animan a los estudiantes a ser tan vegetarianos como puedan, y el Buda también instruyó a sus seguidores a no beber alcohol ni consumir drogas. El entrenamiento budista está dirigido a desarrollar presencia mental y autodisciplina, mismas que generalmente perdemos cuando nos emborrachamos o drogamos.

El budismo tiene una tradición monástica con monjes y monjas, los cuales mantienen cientos de votos, incluyendo el de celibato total. Afeitan su cabeza, visten hábitos y viven en comunidades monásticas en donde dedican su vida al estudio, la meditación, las plegarias y a realizar ceremonias para la comunidad laica. Hoy en día, muchas personas laicas estudian budismo y practican la meditación en centros budistas.
El budismo está abierto para todos

Un ser humano como nosotros, el Buda, vio la realidad de cómo existimos realmente, superó todas sus limitaciones y desarrolló plenamente su potencial; en el budismo, a esto le llamamos “iluminación” [Ver: ¿Qué es la iluminación?]. El Buda no podía simplemente mover sus manos y hacer que todos nuestros problemas desaparecieran. En lugar de ello, nos enseñó un camino que podemos seguir para liberarnos a nosotros mismos de los problemas de la vida y para desarrollar las cualidades positivas de nuestra mente: amor, compasión, generosidad, sabiduría y muchas más.

Las enseñanzas en torno a cómo desarrollar estas cualidades están disponibles para todos, sin importar los antecedentes culturales o la religión. El budismo no implica fe en un Dios o dioses, simplemente nos pide que examinemos las enseñanzas como si estuviéramos comprando un objeto muy valioso. De esta forma, llegamos a apreciar la esencia de las enseñanzas del Buda (ética, compasión y sabiduría) con la que naturalmente nos refrenamos de las acciones dañinas y nos involucramos de manera activa en acciones positivas, beneficiosas tanto para nosotros como para los demás. Esto solo puede conducir a lo que es deseado de forma igualitaria por todos y cada uno de nosotros: la felicidad y el bienestar.

Introduccion a la meditacion.


La meditación es una herramienta que puede ayudarnos a calmar a nuestra mente, aliviar el estrés y desarrollar buenas cualidades. La mayoría de los principiantes se muestran entusiasmados por empezar de inmediato, sin preocuparse por aprender mucho acerca de las enseñanzas budistas. Sin embargo, es una buena idea avanzar por etapas. Nuestra meditación gradualmente se hará más profunda conforme aprendamos más acerca de lo que el Buda enseñó.
Aquí revisaremos algunos puntos generales para practicar la meditación. Un practicante avanzado podrá meditar a cualquier hora, en cualquier lugar. Para los principiantes, es útil encontrar un lugar propicio para tranquilizarse, porque nuestro entorno nos afecta enormemente.

Lugar para la meditación

Quizás nos imaginemos que una habitación con velas, estatuas e incienso es la mejor para la meditación, y si queremos eso, está bien. Afortunadamente, no es necesario tener un escenario tan elaborado; sin embargo, un punto importante es que la habitación debe estar ordenada y limpia.l

hecho de que nuestro entorno esté ordenado, ayuda a que nuestra mente esté ordenada. Un entorno caótico puede afectar de forma negativa a nuestra mente.
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Al principio también resulta muy útil que el entorno sea silencioso. Esto puede ser difícil si vivimos en una ciudad bulliciosa, así que muchas personas tratan de meditar muy temprano en la mañana o tarde en la noche. Con el tiempo, el ruido no nos molestará, pero al principio puede ser muy inquietante.

Música y meditación

En el budismo no se aconseja meditar con música, porque eso significa apoyarse en una fuente externa de tranquilidad. En lugar de ello, queremos ser capaces de generar paz de forma interna.

Postura para la meditación

Lo más importante es sentarse cómodamente con la espalda derecha y con nuestros hombros, cuello y músculos faciales relajados. Si nos es más cómodo sentarnos en una silla, eso está perfectamente bien. ¡No debe sentirse como una tortura! En algunos tipos de meditación zen, se supone que no debemos movernos en absoluto. En otros tipos de meditación, si necesitamos mover las piernas, las movemos, no pasa nada.

Tiempo para la meditación

Cuando empezamos, se nos aconseja meditar por periodos muy cortos, solo tres o cinco minutos es suficiente. Nos daremos cuenta de que realmente es difícil enfocarnos durante más tiempo que ese. Es mucho mejor hacerlo durante un periodo breve en el que estemos más enfocados, que hacerlo durante mucho tiempo en el que nuestra mente esté divagando, soñando despierta ¡o que incluso nos quedemos dormidos!

Uno de los principios más importantes a recordar es que todo tiene altibajos. Algunos días nuestra meditación saldrá bien y algunos días no.

Es importante que nuestro cuerpo y nuestra mente estén relajados y que no nos presionemos demasiado. Algunos días tendremos ganas de meditar y otros no. El progreso nunca es lineal, así que quizás un día nos sintamos maravillosos y al día siguiente no tanto. Después de unos cuantos años de perseverancia, veremos una tendencia general de que nuestra práctica de la meditación está mejorando.

Con cuánta frecuencia meditar

Perseverar es la clave. Es mejor si podemos meditar todos los días, empezando con unos cuantos minutos cada vez. Después de los primeros minutos podemos descansar un poco y luego seguir. Es mejor practicar así que sentarse una hora en una sesión de tortura.

Meditación en la respiración

La meditación con la que la mayoría de las personas empieza es simplemente sentarse en silencio y enfocarse en la respiración. Esto es muy útil para tranquilizarnos cuando estamos estresados.
  • Respira con normalidad por la nariz, ni muy rápido, ni muy lento, ni muy profundamente, ni muy superficialmente.
  • Enfócate en la respiración en uno de dos lugares: entrando y saliendo por la nariz, para ayudarnos a elevar nuestra energía si nos sentimos soñolientos, o en la sensación del abdomen que sube y baja para aterrizarnos si nuestra mente está divagando.
  • Respira con conciencia, contando ciclos de diez inspiraciones y exhalaciones; cuando la mente divague, trae tu atención de vuelta a la respiración con suavidad.
No se trata de apagar a nuestra mente. El verdadero trabajo consiste en reconocer tan pronto como sea posible que nuestra atención está divagando y traerla de nuevo; o si empezamos a sentirnos aletargados o soñolientos, despertarnos. ¡Esto no es fácil! Tendemos a no notar siquiera nuestro aletargamiento ni nuestra divagación mental, especialmente si hay una emoción perturbadora involucrada, como pensar en alguien con quien estamos enojados. Pero la respiración siempre está ahí; es algo estable a lo que siempre podemos regresar nuestra atención.

Beneficios de la meditación en la respiración

Además de ayudarnos a combatir el estrés, la meditación en la respiración tiene otros beneficios. Si somos una persona cuya cabeza siempre está “en las nubes”, enfocarnos en la respiración nos ayudará a aterrizarnos. Las meditaciones en la respiración también han sido adoptadas en algunos hospitales para el manejo del dolor, particularmente en los Estados Unidos. No solo alivia el dolor físico, sino que también puede disminuir el dolor emocional.

Generar amor hacia los demás

Una vez que hemos calmado a nuestra mente con la meditación en la respiración, podemos usar nuestro estado abierto y alerta para generar más amor hacia los demás. Al principio no podemos simplemente pensar: “ahora amo a todos” y realmente sentirlo. No habrá ningún poder detrás de eso. Usamos un proceso de pensamiento racional para desarrollar un sentimiento de amor:
  • Todos los seres vivos están interconectados, todos estamos juntos en esto.
  • Todos son iguales en el hecho de que quieren felicidad y no quieren infelicidad.
  • Todos desean ser queridos; nadie quiere ser rechazado o ignorado.
  • Todos los seres son iguales, incluyéndome.
Dado que todos estamos interconectados, sentimos:
  • Que todos puedan ser felices y tener las causas de la felicidad. Cuán maravilloso sería que todos fueran felices y no tuvieran problemas.
Contemplamos esto e imaginamos en nuestro corazón una cálida luz amarilla como el sol, que irradia en todas las direcciones con amor para todos. Si nuestra atención divaga, la traemos de vuelta al sentimiento de “que todos puedan ser felices”.

Meditación para la vida diaria

Si practicamos estos tipos de meditación, desarrollamos herramientas que podemos usar en la vida cotidiana. El objetivo final no es ser capaces de enfocarnos en nuestra respiración durante todo un día, sino usar las habilidades que adquirimos para permanecer enfocados en general, siempre que lo deseemos. Si estamos conversando con alguien y lo único que podemos pensar es: “¿A qué hora se callará?”, nuestra práctica de la meditación nos permitirá pensar: “Este es un ser humano que quiere ser querido y escuchado, al igual que yo”. De esta manera, la meditación puede ayudarnos en nuestra vida personal y en nuestra interacción con los demás.

Mito y realidad del sexo tántrico

En el budismo tibetano hay distintas categorías de votos, preceptos y compromisos. Algo que debería servirnos como llamada de atención para tomarnos en serio nuestra práctica es el hecho de que en Occidente hay un gran número de personas que se consideran budistas pero no mantienen estos compromisos, y más aún: Ni siquiera saben cuáles son ni en qué momento se supone que los están tomando. Estos votos no sólo se aplican a monjes ordenados, ni siquiera a quienes se sienten más devotos o comprometidos con el estudio y práctica del Dharma, sino también a muchas personas que no comprenden hasta qué punto son importantes para una práctica del Dharma que podamos considerar verdaderamente correcta, más allá de cuántas horas al día nos sentemos a meditar, cuántos libros nos hayamos leído, o cuántas iniciaciones hayamos recibido.
El siguiente texto fue publicado originalmente en la web Study Buddhism (antes conocida como The Berzin Archives) y es un extracto de una sección en la que se detallan los votos tántricos. Sangha Virtual ha considerado interesante traducir para vosotros este fragmento en particular porque explica de forma clara uno de los mayores malentendidos que ha habido en las relaciones Este-Oeste en la historia de la Humanidad: La relación entre sexo y tantra. Un malentendido que no sólo ha provocado un aprovechamiento comercial o un enfoque frívolo sobre el asunto, sino también comportamientos intolerables.
Se ha comenzado esta exposición hablando sobre votos. En budismo tibetano éstos no se explican con una exposición de cuál es el compromiso como tal, sino qué comportamientos debemos evitar para no violar ese voto. A menudo estas faltas son llamadas caídas o derrotas. Los practicantes de tantra -y se podría decir que practicar budismo tibetano y practicar tantra es básicamente lo mismo- deben mantener catorce votos principales y ocho secundarios. La siguiente traducción corresponde a la explicación de Alexander Berzin del primer voto secundario:
“Apropiarse por la fuerza de la atención que discierne:
La atención que discierne o que discrimina (en sánscrito, prajna; sabiduría) es, aquí, otra forma de llamar a las mujeres. Al tomar como base el gozo y el disfrute que surgen de la unión con una mujer, sin llegar al orgasmo, el hombre mejora su gozosa atención que discrimina la vacuidad. Una mujer puede conseguir lo mismo en unión con un hombre, también sin llegar al orgasmo, apoyándose en la base de ser ella misma una mujer.
Esta acción [es decir, esta transgresión del voto] también se llama “tomar como base a una compañera de sello no cualificada”. Compañera de sello y compañera de atención pura son otras formas de denominar a las mujeres. Ayudan a alcanzar la realización del Mahamudra, el gran sello de la vacuidad comprendida desde la actividad mental de la Clara Luz, o su equivalente en el sistema Dzogchen de la escuela Nyingma: La atención pura, o rigpa.
Al igual que ocurre con la transgresión del quinto voto raíz de Kalachakra, ver el sexo ordinario y el placer del orgasmo como un camino hacia la liberación o la iluminación es totalmente contrario a la práctica del tantra. Esto sirve como contexto para comprender esto y la siguiente acción a evitar, tanto en el Kalachakra como en el Anuttarayogatantra. Incluso si no hemos alcanzado el nivel suficiente como para experimentar la atención gozosa sobre la vacuidad -que puede mejorar por medio de la unión sexual sin orgasmo- e incluso si carecemos de esa habilidad de evitar el orgasmo gracias al control de las energías sutiles por medio de distintas prácticas, como persona que mantiene votos tántricos deberíamos de forma natural admirar y desear sinceramente alcanzar esos estadios. Debemos observar nuestra vida sexual desde esa perspectiva.
Para que esta determinación no decaiga, es importante que nuestro compañero sexual comparta nuestra misma actitud con respecto al sexo. Un compañer no cualificado es alguien que no ve el sexo desde la perspectiva tántrica. Más específicamente, nuestro compañero necesita haber recibido iniciaciones, mantener votos tántricos y mantener un fuerte vínculo con las prácticas. Y lo que es más importante, necesita salvaguardar de forma pura el quinto voto raíz de Kalachakra y no recurrir al sexo ordinario ni al placer del orgasmo como algo espiritual, ni como camino hacia la liberación ni la iluminación.
Cuando nosotros vemos el sexo desde una perspectiva tántrica y nuestro compañero sexual simplemente desea compartir amor y placer, no necesitamos verlo como actitudes excluyentes. Mejorar nuestra atención gozosa sobre la vacuidad por medio de la unión con un compañero se basa en los cimientos del amor compartido y el apoyo mutuo. Sin embargo, si nuestro compañero se limita a querer lujuria y placer carnal, o cree que el orgasmo representa una cura para cualquier desorden psicológico, caeremos fácilmente presa de esas ideas y emociones, y perderemos nuestra posición.
Si ya tenemos un compañero sexual y luego nos involucramos en el tantra pero él o ella no, por supuesto que no debemos abandonar a esa pareja, ni buscar relaciones con un tercero que tenga votos tántricos, ni tampoco convertir a nuestra pareja al budismo y convencerle para que tome iniciaciones. Al contrario, no deberíamos explotar a esta persona en favor de nuestra práctica espiritual, ni contradecir nuestros sentimientos, ni tener sexo como si fuera un deber que debemos cumplir de mala gana. Debemos inspirarnos en los votos de bodisatva y en los entrenamientos y tenernos como referencia. Dado que nuestro compañero sexual podría no aceptar el tantra, ni el budismo, ni a nosotros mismos si empezamos a decir que no es merecedor de compartir la cama con nosotros o si la acusamos de ser un compañero no cualificado con quien no merece la pena acostarse, seguimos teniendo sexo con esa persona con una motivación de amor y compasión, al menos para evitar que eso ocurra. Igual que con las prácticas que fomentan nuestra promesa de aspirar a la bodichita, cuando evitamos causar que nuestro compañero se arrepienta de sus acciones positivas, como mostrarnos su amor o desearnos felicidad. En lugar de eso, si el compañero es receptivo, podemos animarle a ver más allá de los placeres más inmediatos y reconocer el potencial que tienen los métodos efectivos, no sólo el sexo ordinario. De este modo estaremos intentando que nuestras dos actitudes hacia el sexo sean, si no iguales, al menos más compatibles.
Además, un potencial compañero no debe haber sido coaccionado a mantener ninguna unión sexual, ni por inducción sutil ni por la fuerza. Un ejemplo de la primera sería alagar a esa persona diciendo que es muy avanzada espiritualmente, que ambos sois grandes bodisatvas tántricos, y que te podría ayudar a avanzar en el camino en beneficio de los demás. Ejemplos del uso de la fuerza serían obligarla por medio de golpes, empujones o humillaciones.
Incluso cuando un potencial compañero tiene las iniciaciones, mantiene sus votos tántricos y comparte con nosotros la misma visión del sexo, también podemos violar este voto si forzamos a la persona a sentarse con nosotros en unión cuando las circunstancias sean inapropiadas. Esto puede significar que la persona esté enferma, mantenga una relación sentimental con otro, esté bajo tutela de un tercero, tener otros votos que impidan relacionarse sexualmente, se muestre tímida, o sencillamente, no quiera. Todas estas normas se aplican igualmente a cualquier comportamiento sexual que tengamos”.
buddha-bracelets-hippie-bracelet-stacking-set-of-two-buddhist-jewelry-earthy-color-yoga-mala-beads-black-white-pearl-green-stone-3Fin de la cita. Como vemos, la práctica del sexo tántrico no es ninguna frivolidad, curiosidad, truco ni práctica “divertida” que busque ningún tipo de placer. Es una práctica reservada a contadísimos seres, de altas realizaciones y con una comprensión muy elevada de aspectos fundamentales del Vajrayana relacionados con los estadios más elevados de la meditación, como puede ser reconocer la Clara Luz. Nuestras energías sutiles nos colocan muy cerca de esa Clara Luz en cinco momentos cotidianos: Al estornudar, al desmayarnos, al tener un orgasmo, al quedarnos dormidos y sobre todo en un momento específico del proceso de muerte. Por supuesto, tener alguna de esas experiencias y reconocer la Clara Luz de la vacuidad sin margen para errores ni engaños es la antesala a la iluminación y algo que, aunque todos tengamos el potencial, muy pocos alcanzan y cuando lo hacen es necesariamente sobre la base de haber mantenido de forma impecable los votos de pratimoksha, votos de bodisatva y votos tántricos, amén de quienes sean monjes y observen además los votos del Vinaya.
Poco o nada que ver con lo que el mundo occidental y, desgraciadamente, algún que otro autoproclamado “gurú” nos han pretendido vender -nunca mejor dicho- como “tantra”.
Fuente: https://sanghavirtual.wordpress.com/mito-y-realidad-del-sexo-tantrico/